Entre cisnes negros y unicornios: las claves para invertir en los grandes ganadores de la nueva normalidad

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Publicada por ForbesCentroamérica

Plataformas de colaboración y de trabajo remoto, las oportunidades doradas durante la pandemia.

危机 (Wei-Ji) significa crisis en chino mandarín. Wei significa peligro; Ji, oportunidad. La palabra expresa lo cerca que están los conceptos de adversidad y de cambio en la cultura oriental. Para quienes saben ver la génesis de una transformación, una crisis contiene una revolución en potencia. Algo como lo que está pasando ahora con el black swan del COVID-19, que paralizó al mundo y cambió dramáticamente la forma en que nos relacionamos, compramos, nos movemos y trabajamos.

Son esos cambios los que marcan el pulso de lo que se viene, y el mercado responde a la necesidad. El caso de Zoom es contundente: al 15 de mayo de 2020, la popular empresa de videollamadas que todos estamos usando cotizó 48.8 miles de millones de dólares (contra 623 millones del año pasado), una cifra que supera a las siete principales aerolíneas del mundo. Y lo logró aún compitiendo con otros gigantes tecnológicos, como Skype de Microsoft, Hangout de Google, Facebook, WebEx de Cisco, GoToMeeting de Citrix, y otros.

También el trabajo remoto está teniendo una repercusión impensada. En estos meses desde que se declaró la pandemia, quedó comprobado que los equipos pueden ser igual de (o incluso más) productivos operando a distancia, al punto que 8 de cada 10 CFOs planean mantener al menos al 5% de su fuerza productiva en trabajo remoto, como revela una encuesta de Gartner. Las plataformas tecnológicas que permiten trabajar con equipos distribuidos, y que hasta hace no mucho eran consideradas un lujo para unos pocos, hoy garantizan la continuidad de los negocios durante el confinamiento pero también a futuro.

Estamos de nuevo en temporada de unicornios. COVID-19 impuso un cambio de paradigma que revolvió el fondo del río y descubrió nuevas oportunidades en la industria. Sabemos que el momento de ir detrás de estas oportunidades es ahora, porque cuanto antes las veamos mejor va a ser el retorn

Entre los ganadores de la crisis COVID-19 van a estar aquellas empresas que faciliten el trabajo desde casa y la tecnología, por su escalabilidad, es punta de lanza en los momentos bisagra. Ahora que estamos concentrados en definir las nuevas condiciones, invertir en etapa temprana en empresas que ofrecen soluciones tecnológicas cuyo mercado es muy grande,  tiene el potencial de dejar retornos extraordinarios, equiparables a los 5,000 millones de dólares (mdd) que el emprendedor Oren Michels invirtio en Uber y que hoy se convirtieron en casi 25 mdd.

Soy emprendedora tecnológica y llevo años evangelizando sobre las posibilidades y ventajas del trabajo remoto. Pero el confinamiento obligatorio que impuso el coronavirus, los 3.9 mil millones de personas que se quedaron en sus casas y los miles de millones de empresas que tuvieron que ponerse a trabajar en forma remota de un día para el otro, aceleró exponencialmente todas las proyecciones y le imprimió una urgencia inesperada a nuestra estrategia de escalabilidad.

Esta explosión similar al “Big Bang” en la  demanda de herramientas de gestión de trabajo remoto que resultó en un crecimiento del 350% mes a mes, nos forzaron a buscar resolver dos desafíos: el acceso a capital de forma rápida y eficiente, y la creación de un cluster de embajadores que nos permitan llevar nuestra marca al mundo. Es por eso que decidimos democratizar el acceso a oportunidades de inversión de alto rendimiento e impacto y lanzar una Oferta Global Privada de Acciones para que inversores de todo el mundo puedan convertirse en verdaderos aliados en la construcción de esta compañía que redefine la manera en la que todos trabajamos a partir de 5 mil dólares.

Hay ocasiones en las que ver la oportunidad en medio de la catástrofe requiere algo de esfuerzo. En otras, resulta bastante obvio. Cuenta el ingenio popular que cuando le preguntaron a Aristóteles Onassis cuál era el secreto de su éxito, el magnate griego apuntó a un árbol a la distancia: “¿Ves esa palmera? Bueno, yo la vi primero.”

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